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sábado, 25 de febrero de 2012

El Santo Rostro de Jaén


Relicario del Santo Rostro

En tiempos de cuaresma y preparación para nuestra Semana Santa, que mejor que hablar de nuestra mas importante reliquia del Santo Reino.

Según la tradición católica, entre el camino del palacio de Pilatos a el Gólgota, por la Vía Dolorosa una mujer viendo la humillación, burlas y tortura física que estaban sometiendo a Jesús, se apiado de el, acercansose y limpiándole la cara de sudor y sangre, con el velo que se había quitado, en ese momento quedo impresa la imagen de Cristo en los distintos dobleces que tenia el paño. Siendo desde ese momento objeto de culto en toda la cristiandad.


Hasta el momento no hay datos documentales ciertos y verosímiles de como llego la reliquia del Santo Rostro a Jaén.

Una versión es que fue traída desde Roma por San Eufrasio, unos de los Siete Varones Apostólicos y obispo de Iliturgi, que es considerado como el primer prelado de Jaén. Pero no existen pruebas documentales que apoyen esta teoría salvo la tradición oral.

Los primeros datos veraces se remontan al siglo XIV. Podría haber sido D. Nicolás de Biedma, el cual fue prelado de Jaén en dos periodos 1368 - 1378 y 1381 - 1383, el que trajera la Veronica, como era llamada en la antigüedad al Santo Rostro, a Jaén, pero hay un dato que desconcierta a los historiadores y es que cuando fallece este prelado deja todos sus bienes a la fabrica de la catedral, que el había empezado a construir, pero en el testamento no hace mención alguna a la insigne reliquia. Existe una preciosa leyenda de como llego el Santo Rostro de manos de un obispo, pero este relato lo dejo para otro día. Si hay constancia que el Santo rostro se guardaba en el sagrario de la catedral, mostrándose a los fieles dos veces al año, el Viernes Santo y el día de la Asunción, y con ella se bendecían los campos de la ciudad desde los balcones de la catedral. Diás en la que habia una gran afluencia de peregrinos en la ciudad, los cuales podían ganar las indulgencias episcopales que mas tarde fuerón ampliadas por las que otorgo el Papa Clemente VII en 1529.

El relicario que protege la Santa Faz, fue donado por el Obispo D. Rodrigo Martín Rubio, el cual fue costeado de su propio bolsillo en 1731, encargando esta joya al orfebre cordobés Francisco José Valderrama. Años mas tarde en 1823 la Duquesa de Montemar donó el lazo que el relicario tiene en la parte superior.

Después de la guerra civil del 36, el Santo Rostro apareció en un garage de las cercanías de París, volviendo a Jaén 1940, sin el lazo que había donado la Duquesa, el cual fue sustituido por otro.



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